Nana Blanca, de Carmen Juan Romero

La Blanca pasea sin rumbo por las calles de una ciudad muerta, dando puntapiés a piedras, cacharros oxidados y juguetes rotos. Silba canciones que carecen de ritmo y se inventa poemas que no riman, con tanta facilidad como los olvida después. Sus versos hablan de sombras que le enredan el pelo y se cuelan por debajo de su falda sucia, y también de madres que no mecen cunas y de flores marchitas que intentan seguir viviendo. Todas esas historias son la suya.

Lleva un cinto negro atado al brazo con una bonita lazada. Uno de los extremos cuelga hasta la punta de su dedo anular, y el borde deshilachado le hace cosquillas. El otro lado es tan largo que lo arrastra por los callejones para no perderse, para recorrer toda la ciudad una sola vez. Es la única huella que deja, una cinta en el suelo.

Ya no le queman los pies descalzos sobre la grava, y a veces hasta sonríe. El niño de los cartones tiene miedo de esas sonrisas, porque están huecas y huelen raro. Al principio huían uno del otro, luego se buscaron a escondidas, espiándose entre los escombros. Ahora se ignoran la mayoría del tiempo, que pasa más lento aquí que en cualquier otro lugar. Ella canta, silba y patea mientras camina y camina. Él juega con los perros flacos, enfermos, y les cuenta cuentos de fantasmas cuando cae la tarde. Los animales se sientan a su alrededor y él quiere creer que le entienden. Sólo cuando la noche es demasiado fría y los gritos antiguos vuelven de visita, el niño tira del lazo y la Blanca viene a abrazarlo para que se le pase el susto. Se aprieta contra su pecho y cierra los ojos, ella sonríe y el aroma a pena y putrefacción invade la ciudad. Entonces el niño se despierta, le pide que pare y se pone a llorar, siempre en el mismo orden. La Blanca lo acuna sobre sus piernas, sujetándole la cabeza, y le canta al oído una nana de madres que no pueden mecer a sus hijos. Y ya no sonríe.

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Carmen Juan Romero nació en Alicante el 28 de noviembre de 1990. Devora libros desde que consiguió juntar dos palabras. Escribió su primer cuento para el colegio, y después de ganar numerosos concursos escolares no ha cesado de inventar historias. Dice que si escribe es porque teme que tanta realidad la vuelva loca, esa es la única manera que encuentra para escapar.

En 2008, su relato Cuentos fue seleccionado para formar parte de la antología Relatos Urbanos en su cuarta edición, titulada Un libro llamado Deseo. En noviembre del mismo año resultó ganadora del I Concurso de Relatos Breves Contra la Violencia de Género de Navalcarnero (Madrid). Desde 2009 coordina el taller literario Preposición indecente en la Universidad de Alicante. Actualmente compagina sus estudios de Humanidades en la UA con su aprendizaje musical en el conservatorio, donde cursa Grado Medio de flauta travesera.

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~ por pajarosapuntodevolar en abril 26, 2010.

Una respuesta to “Nana Blanca, de Carmen Juan Romero”

  1. Enhorabuena 😉
    Es precioso

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