Dos fragmentos inéditos de “Blow Down”, nouvelle inconclusa de Gabriela Rodríguez

Fragmento I:

Ella se dio vuelta ahora.

En vuelo, desde lejos, todos los insectos parecen el mismo, hasta que el rizo se detiene y el animalejo se posa en un sitio, permitiendo ser capturado por una mirada. No diría completamente que se sintió así capturada, inmovilizada por una suerte de palmeta, fijada en el lugar en el que se había posado a sabiendas de quedar en el radio de su mirada como quién se ubica al alcance de una mano. Pero en cambio podría afirmar que una vez de frente, esa mujer envuelta en su propia bocanada, ejercía un influjo en todo comparable al elemento luminoso que los hipnotizadores hacen balancear frente a los sujetos que están por perder su voluntad, la que quedará captada momentáneamente por aquel punto brillante, completamente abandonada al empuje de una voz.

Fragmento II:

Con el tiempo imagino una empresa posible cuyo propósito último lindaba con la fina tajada de un carnicero, extirparla – pensó – con método seguro, la pluma – imaginó – el único que manejaba a gusto y con el que se había procurado los medios para su llegada a Paris. Atrás habían quedado los artículos para la prensa que recogían sus encuentros con gente ingeniosa y no tanto, de los que podía arrancar la frase más disparatada. Si un viajero decide plasmar en un diario de viaje los pequeños detalles que salpican su retina, si las adolescentes afanosas fijan en una pequeña libreta los días que separan la regla de un presunto roce o si todavía los mismos navegantes frente a la bravura del mar imaginaban surcar las aguas sobre seguro con un diario de abordo que deja constancia de lo acontecido en otro viaje por el mismo mar. Sería posible emprender la misma empresa desollando los pedazos todavía calientes de ella, que apesadumbraban sus miembros, hasta impedirle el paso, que enlentecían sus ideas, pero que por sobre todo oprimía como dos manos de leñador bruto, el pasaje del aire en su garganta. Ella podría retorcer la lengua escribiendo hasta sacársela de ese lugar, el hueco entre sus dos clavículas ocluido ahora por su nombre.

Gabriela Rodríguez, nacida en el extremo sur terráqueo en el año de las revueltas estudiantiles y sin trayectoria literaria alguna, se dedica a la práctica y el estudio del psicoanálisis. Sus escritos dispersos se reparten entre fragmentos inéditos que integran una antología nunca realizada, unos estudios escritos bajo el signo freudiano – que encontraron eco en papel en la Revista Conceptual. Estudios Psicoanalíticos- . A lo que se suman otras tantas colaboraciones en el Blog Microscopía de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata – su ciudad natal – y en el Boletín Microscopía, una publicación mensual que se cuela en los intersticios de la cultura. Amiga de la palabra, se la puede escuchar fuera de la academia, tejiendo relaciones entre textos o en amable conversación haciendo resonar el caracol sonoro que la habita.

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~ por pajarosapuntodevolar en febrero 28, 2010.

2 comentarios to “Dos fragmentos inéditos de “Blow Down”, nouvelle inconclusa de Gabriela Rodríguez”

  1. El psicoanálisis, qué fastuosa máquina de producción de metáforas. No sé si toda la literatura es psicoanálisis o todo el psicoanálisis es literatura, lo que sí es seguro es que el cambio de estatus que operó en la imagen nos tendrá felizmente entretenidos durante varias generaciones. Ay!!! …esas dos manos de leñador bruto, de qué sueño habrán salido.

    • Agradezco su comentario Ángel y sumo un fragmento a la discusión:

      “La literatura ha usado el psicoanálisis de modos diversos que sería interesante investigar, como forma de expansión de las capacidades de la conciencia, como aplicación de sus tesis, es el caso de escritura automática de los surrealistas o al modo de Joyce, quién calca con su maquina de narrar el procedimiento del inconciente. En cualquier caso eso lo podrán decir mejor los literatos: “Si el profesor utiliza el arte para justificar sus teorías – léase Freud -, y yo en cambio utilizo sus teorías para justificar mi arte: ¿Acaso no lo he vencido?” , le hace decir Maria Moreno a Dolly Skeffington la poeta del El affaire Skeffington. Así como la literatura ha usado el psicoanálisis, el psicoanálisis ha hecho varias cosas con la literatura, según sean las épocas, las orientaciones y los analistas. A trazado la psicología de los personajes, se ha referido a los autores a partir de sus obras en una suerte de psicografía, ha abordado a la literatura en el registro de lo ejemplar, para ilustrar algún aspecto de la teoría o bien la ha tomado como modelo, cuando el literato muestra por otras vías lo que el psicoanálisis enseña. El artista afirmaba Lacan en el Homenaje a M. Duras siempre le lleva la delantera al psicoanalista, coincidiendo con Dolly Skeffington. Las dos primeras vías del uso de la literatura ciertamente son menos interesantes que las segundas, donde lo que esta en juego es un asunto de política, mientras que en las primeras la aplicación del psicoanálisis a los objetos literarios y sus autores deja como saldo la mofa de los literatos que ven reducidos a etiquetas la complejidad de los textos, la traducción a una especie de lengua de madera…”.

      El Malentendido Escritores o Psicoanalistas. (Microscopía – Blog).

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