Paseos simultáneos, de Jordi Corominas i Julián

•junio 30, 2010 • 1 comentario

Mirar, escuchar y recoger. Estos tres verbos son los que parecen regir el proceso de escritura poética que Jordi Corominas i Julián plasma en su libro Paseos simultáneos, recientemente publicado por Ediciones Vitrubio. De este poemario se desprende una imagen del poeta como rastreador y de la escritura como búsqueda y ensamblaje de fragmentos, hilos y actos de lenguaje ajenos que sorprenden o llaman la atención por su rapidez o su permeabilidad, en el marco de una Barcelona descoyuntada, abierta y volátil.

Los pájaros os invitamos, a continuación, a dejaros caer por algunas de las páginas del libro con una selección de sus poemas.

BALCONES

Buenos días.
Una imagen
en la bañera
me informa
de una
desgracia:

Las nuevas casas no tendrán balcones.

La mía, todos los del Universo.

LIMITACIONES

Berkeley University,
la conocí en
Clase de Japonés.
¡Marvelous!
Patrimonio de
la Humanidad,
excepto por ruidos,
y ambulancias.
El profesor explicaba
el sentido.

EL BAR EN LA OSCURIDAD

¡Camarero, por favor!
Quiero patatas con mostaza
y una cerveza, una de palillos
no muy pasados.
Los edificios roncaban
entre ladrillos
de metal carbonizado.
¡Bonita Cataluña!
Great!

ESTUDI

Fer un estudi sobre
l’orgasme de la dona
en funció de l’
expressió dels
ulls.

BELLEZA DEL INSTANTE

el barrendero contempla a
la mujer, como si de un
animal mítico
se tratara, su cara
de ayer, era
el cuello torcido por
el sorteo de sillas. Anoche
estuve con Venus y calibro
espejos continuos rescatadores
del instante.

Los invencibles, por Ginés S.Cutillas

•mayo 18, 2010 • 1 comentario

Sólo las obligaciones logran sacar a regañadientes de la cama a los invencibles. Tan fuertes y seguros de la verdad, desayunan sin masticar, se visten sin acordarse de que lo han hecho, se miran, con dientes en los ojos.
Es cuando abandonan el santuario de sábanas tibias que dudan; es cuando se separan en el metro cada mañana, que la ciudad que representa cada uno de ellos se ofrece al enemigo, sin murallas. Debilitados, se enfrentan a otra jornada de pantallas frías y llamadas urgentes para quien las realiza. Monotonía que se interrumpe a veces con un mensaje al móvil de ella, a veces con un correo electrónico de él –si hay suerte, hasta con algún encuentro al mediodía-, para recordarse mutuamente que la vida no es eso, que ellos conocen la verdad y que la repasarán aquella misma noche –como todas las del último mes- en su santuario, donde son fuertes y bellos: invencibles.

*****

Ginés S. Cutillas es ingeniero informático por la Universidad Politécnica de Valencia y licenciado en Documentación por la Universidad de Granada.

Autor de ‘La biblioteca de la vida’ (Fundación Drac, 2007) y de ‘Un koala en el armario’ (Cuadernos del Vigía, 2010). Su obra ha aparecido también en varías antologías de relatos y microrrelatos, como ‘Ficción sur’ (Traspiés, 2008), ‘A contrarreloj II’ (Hipálage, 2008), ‘Por favor, sea breve 2’ (Páginas de espuma, 2009) o ‘Sólo cuento’ (UNAM, 2010).

Entre los galardones que ha recibido se encuentran el Premio Internacional de Minicuento El Dinosaurio 2007 (Feria del libro de La Habana), el de la Feria del libro de Granada 2006, el de relatos de la Fundación Drac 2007 y el microrrelatos Literatura Comprimida 2006.

Colabora en diversas revistas literarias, como ‘El oteador de los nuevos tiempos’, ‘Prometheus’, ‘Spejismos’, ‘En sentido figurado’ o ‘Papeles de humo’.

Actualmente vive en Barcelona.

Web: http://www.ginescutillas.com/

Un koala en el armario: http://www.unkoalaenelarmario.com/

Poemas de “Los tres ríos de Kiso”, el nuevo libro de Ventura Camacho (Alea Blanca, 2010)

•mayo 4, 2010 • 4 comentarios

Ilustración: Stella Rubio

[Los tres ríos de Kiso]

Todo lo que éramos

lo dejamos frente a los tres ríos de Kiso.

La leve y frágil divisoria entre una mano tendida hacia el infinito,

lo que tú llamabas Puente Celestial,

y su mano opuesta,

arrastre de cargas y condiciones.

Tres ríos y dos destinos.

Aprendíamos

el noble arte de la elección

y sus afluentes.

Rompimos todos los viejos contratos

con trabajada ternura

y una impostada capacidad  de desapego

terminó siendo la única salvación para el respeto,

el paño caliente que retira la suciedad de las cosas

que tienen su inicio en el amor.

¿Dónde irá el curso de este pensamiento?

¿Qué caudal será ahogo o reflote?

Tú decías todo cuanto sabías sobre geografía sin mirarme a los ojos.

Lo habías hecho siempre frente a los ríos.

Reías nerviosa tu caudalosa ansia de mundo

como si todo, además de inevitable,

tuviera en tus brazos

la voluntad de mecerse.

En ese balanceo hacia el sueño

el día funde a negro.

Pero antes el monte se hace rosa

y algo frena el tiempo

y nos atrapa.

***

[Setsuko Hara]

Hay que aprender a vivir de otra manera, nos decíamos,

seguir el ejemplo de Setsuko Hara,

desaparecer ante los ojos de la fama,

no envejecer,

no dejar rastro sobre la arena,

no dejar sombra en las palabras,

contemplar el mar desde un lugar incierto,

acaso ignorado por nosotros mismos,

y honrar la memoria de Yasuhiro Ozu

con flores y rezos.

Hay que dejar de ser nosotros por un tiempo

para aprender del goteo su quietud,

para aprender del ser humano su penumbra,

la falta de luz,

la virtud de lo innombrable,

lo que tiene de pena la alegría

bajo la sombra del sauce.

Pero sobre todo, hay que dejar de ser los otros para siempre,

seguir el curso inverso del aprendizaje común,

desoír a los que no nos dejan ser lo que queremos,

a los que oprimen el kimono y asfixian voluntades,

a los que no nos dejan desear el vacío, el silencio, la nada,

a los que pretenden ser más hermosos que el monte Fuji,

es decir, a los que tienen voluntad de imposible

y en lo pequeño y posible no hallan recompensa, ni sosiego.

Hay que aprender a vivir de otra manera,

seguir el ejemplo de Setsuko Hara

contemplar nuestra desaparición  por un tiempo.

————–

Ventura Camacho Rodríguez . Barcelona (1975).

Publica poemas en diversas revistas digitales y aparece en los fanzines La Bella Varsovia (Córdoba) y El Elefante Rosa (Granada).

Premio Federico García Lorca 2006 de Poesía de la Universidad de Granada con la obra De Nagasaki a Novosibirsk.

Funda la revista digital www.ciudadpoetica.com y la Asociación Cultural homónima, para la difusión de la poesía granadina y el fomento de la lectura. Coordina el Ciclo de Lecturas Radiográficas que pretende ofrecer una muestra de diferentes tendencias en la poesía escrita en Granada.

Publica Alas de Insecto (Alea Blanca, 2006), libro de poemas que reflexiona sobre la vida en un centro residencial de menores, fruto de sus experiencias vividas como educador, y la plaquette “Pedagogía del Adiós”, con la Asociación Cultural El Diente de Oro dentro del Ciclo “Vitolas del Anaïs” coordinado por Marta Badia.

Aparece en la antología publicada con motivo del Encuentro Poético Intergeneracional Alea Blanca 2008.

Participa en el Festival Internacional de Poesía de Granada 2008 dentro del Ciclo “Ultimísima poesía granadina” y en Barcelona, junto a Verónica Vinck, en el Proyecto “Ventanas”, coordinado por Agustín Calvo Galán.

Es uno de los 13 poetas que participan en la antología de DVD Ediciones “Monstruos en su Laberinto(13 poetas barceloneses que escriben en castellano) coordinado por Juan Manuel Macías.

En 2010 publica “Los tres ríos de Kiso” (Alea Blanca) con ilustraciones de Stella Rubio.

Nana Blanca, de Carmen Juan Romero

•abril 26, 2010 • 1 comentario

La Blanca pasea sin rumbo por las calles de una ciudad muerta, dando puntapiés a piedras, cacharros oxidados y juguetes rotos. Silba canciones que carecen de ritmo y se inventa poemas que no riman, con tanta facilidad como los olvida después. Sus versos hablan de sombras que le enredan el pelo y se cuelan por debajo de su falda sucia, y también de madres que no mecen cunas y de flores marchitas que intentan seguir viviendo. Todas esas historias son la suya.

Lleva un cinto negro atado al brazo con una bonita lazada. Uno de los extremos cuelga hasta la punta de su dedo anular, y el borde deshilachado le hace cosquillas. El otro lado es tan largo que lo arrastra por los callejones para no perderse, para recorrer toda la ciudad una sola vez. Es la única huella que deja, una cinta en el suelo.

Ya no le queman los pies descalzos sobre la grava, y a veces hasta sonríe. El niño de los cartones tiene miedo de esas sonrisas, porque están huecas y huelen raro. Al principio huían uno del otro, luego se buscaron a escondidas, espiándose entre los escombros. Ahora se ignoran la mayoría del tiempo, que pasa más lento aquí que en cualquier otro lugar. Ella canta, silba y patea mientras camina y camina. Él juega con los perros flacos, enfermos, y les cuenta cuentos de fantasmas cuando cae la tarde. Los animales se sientan a su alrededor y él quiere creer que le entienden. Sólo cuando la noche es demasiado fría y los gritos antiguos vuelven de visita, el niño tira del lazo y la Blanca viene a abrazarlo para que se le pase el susto. Se aprieta contra su pecho y cierra los ojos, ella sonríe y el aroma a pena y putrefacción invade la ciudad. Entonces el niño se despierta, le pide que pare y se pone a llorar, siempre en el mismo orden. La Blanca lo acuna sobre sus piernas, sujetándole la cabeza, y le canta al oído una nana de madres que no pueden mecer a sus hijos. Y ya no sonríe.

—————————–


Carmen Juan Romero nació en Alicante el 28 de noviembre de 1990. Devora libros desde que consiguió juntar dos palabras. Escribió su primer cuento para el colegio, y después de ganar numerosos concursos escolares no ha cesado de inventar historias. Dice que si escribe es porque teme que tanta realidad la vuelva loca, esa es la única manera que encuentra para escapar.

En 2008, su relato Cuentos fue seleccionado para formar parte de la antología Relatos Urbanos en su cuarta edición, titulada Un libro llamado Deseo. En noviembre del mismo año resultó ganadora del I Concurso de Relatos Breves Contra la Violencia de Género de Navalcarnero (Madrid). Desde 2009 coordina el taller literario Preposición indecente en la Universidad de Alicante. Actualmente compagina sus estudios de Humanidades en la UA con su aprendizaje musical en el conservatorio, donde cursa Grado Medio de flauta travesera.

Un poema de Ana Vidal Egea

•abril 6, 2010 • 2 comentarios

La vida está en la calle, allí paso mis horas

cruzando carreteras segundos antes

de que los coches me embistan,

regresando a casa de madrugada

por calles de putas y travestis.

Bebiendo en bares donde todos me señalan

y según el humor, también en otros donde no existo.

Corro más rápido que la belleza,

más rápido que la velocidad permitida a mi edad

corro creyendo que habré de topar con algún límite.

Llevo corriendo desde que aprendí a correr.

y correré hasta morir o hasta que alguien me detenga.

Ana Vidal Egea (Dolores de pacheco, Murcia, 1984), es licenciada en periodismo (UCM)y acaba de terminar su tesis doctoral sobre la dramaturga Angélica Liddell (UNED). Después de dar muchos tumbos actualmente reside en Madrid. En 2009 ganó el Premio “La voz+ joven 2009” de Obra Social Caja Madrid y fue finalista del I premio del Grup Lobher de relato temático, del Premio Foto-Poema de la Revista de fotografía contemporánea Aula Poesía,  del concurso de crítica veraniega de la Revista Claves de Arte, del Premio Voces Nuevas y del I concurso de relatos de Mujeres Viajeras. También ha sido finalista del premio jóvenes talentos de la editorial Booket, grupo Planeta (2006, publicado en Booket) y del concurso de relatos El Fungible(2005,Publicado en Suma de Letras). Colabora con diversas revistas literarias, su obra también aparece en la Antología del beso. Enlaces http://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Vidal_Egea y http://anavidalegea.blogspot.com/

Los números, por El Poeta Soldado

•marzo 31, 2010 • Dejar un comentario


Plantar cruces
sembrar caminos

Los números no están solos
no son dioses
los números son personas
muy normales,
tienen un trabajo,
unos sentimientos
y
patologías como
la mayoría sexagesimal.

Los números son huesos
sepultados en fosas,
secretos tullidos,
arqueología emparedada
en el fango fraternal,
bajo palio y occidente.

Los números claman
ser útiles
zombies invisibles,
consultando la estadística
mascan reflejos triturados,
espejo ibérico consternado
porque
los silencios muerden
jibarizando Repúblicas
en
Bachilleres y pactos,
perpetuación del puro vertical.

Los números, aura maldita,
capa ferrolana
pegada a la tierra,
infinitesimal cáncer
que aturde, acongoja y destruye
democracias con calzador.

Cuando los números emerjan,
cuando floten en nuestra calculadora
las dos partes de la ecuación
podrán completarse
y
el texto llenará
sus lagunas.

Juntar colores
blandir la enseña
asesina de divisiones.

Aparecido originalmente en el monogáfico especial Los Números de la revista digital Calidoscopio (http://www.calidoscopio.net/)

El poeta soldado nació en Burgos en 1943. Tras finalizar su servicio militar, decidió formar parte del ejército español, en el que permaneció hasta 2002, cuando desapareció durante la invasión de la Isla de Perejil. Un personaje límite dentro de las letras españolas. Pronto tendréis más noticias de él…

Poemas breves de Amparo Bernal

•marzo 26, 2010 • 3 comentarios

 

 

HAY un ruido

que no se distancia

del silencio.

 

Ahí habita el GRAN error.

….

 

HAY un camino que se tuerce

en sus esquinas de sangre.

Nieve de suelas gastadas

sobremesa de la oscuridad.

….

 

LAS flores muertas cantan

al silencio de las piedras.

 

Antes de morir en ellas,

en el vaivén del aire,

fingen ser poemas.

….

 

UN poeta no sabe

qué mano mece estas palabras

qué aire las lleva hasta su zaguán.

 

¿Es la lluvia del pasado, luz

que presiente el inocente pulso?

 

….

SOY rehén en la pequeña veta de mí misma.

Una algarabía de luz mentirosa.

La equivocación de mi contraria.

….

 

Una vez más hago el amor contigo

Mientras el hielo
se deshace en el whisky
prefiero beberme las letras.
El gozo esta noche,
no está en los brazos
de un amante, elijo
el placer de tus páginas.
Al otro lado del teléfono
no reclamo la charla amiga,
urge, sin embargo, el diálogo
con tus palabras escritas.
Las únicas rayas evasivas
son las que subrayo
en tus párrafos.
En estos momentos,
me das lo que necesito,
por eso, una vez más,
tú el requerido.
(…hago el amor contigo)
Del poemario Algunas noches.

 

Amparo Bernal (Cádiz, 1959) Diplomada en profesorado de E.G.B. Licenciada en Psicopedagogía. Doctorado: Universidad de Ciencias Sociales.
A la edad de 10 años, piden a todos los alumnos del colegio donde estudia un escrito sobre la Navidad y obtiene el primer premio con un poema.
En septiembre de 2008 empieza a colaborar en revistas, antologías, libros y periódicos (en papel y electrónicos). Sus poemas están publicados en España, Estados Unidos, Chile, Canadá, etc.
Actualmente colabora en la edición de un libro sobre poesía, pintura y gastronomía. Así como en una antología de poemas eróticos. Algunos poemas suyos pueden leerse también en el blog Parresia del sur: http://parresiadelsur.blogspot.com/