Un poema de Txus García
Todo el suelo del mercadona lleno de rotos esquemas
(de señoras respetables)
Te explicaré este amor paranormal
El raro equilibrio que nos tiene
aferradas a sucias necesidades
que escandalizan
a educados caballeros
y avergüenzan
a las señoras bien
Es por eso
Que se nos abren las bocas sin quererlo
Y se nos escapan unas enormes palabras
Anunciando la sal el cuello
el tibio abrazo de las lenguas
Las familias respetables nos miran
Desde la oscuridad y el fondo abisal
Son feos y terribles peces ciegos
Que velan preocupados por las apariencias
Y yo que con una mano te recobro
Te devuelvo a la forma primera
Al barro esencial al edén bollero
Voy siempre más allá
Desafío la ley que llevas impresa en la piel
y tiro recto
hacia las piernas
Directamente, que les den
Mi nombre es Txus García y nací en Tarragona un asagitarado día de 1974. Soy educadora social -trabajo en un centro de menores- y queer a tiempo completo. En la actualidad vivo un pelín más allá con mi mujer, con la que perpetro espectáculos imposibles y necesarios, tanto en el escenario como fuera de él. Somos responsables del proyecto de gestión sociocultural katalitza.com.
Mi alter ego artístico, Human Trash, lo conforma una rapsoda de gustos absurdos, maniáticos y profundamente asociales. Su actitud invita a entrar en un pequeño y personal cabaret poético que pretende desnudarnos de nuestras divinidades y dejarnos en bragas emocionales. Ella tiene las formas de una monja moderna y el alma de un clown algo perverso. Sus ácidas lecturas de textos nos ofrecen una tierna sátira sobre nuestras costumbres, maneras y sentimientos diarios. Un desastre de proporciones poéticas, vaya…
Mi poesía es circunstancial, bollera, obrera, banal y tonta. Huyo pues, de la poesía endomingada y de los cánones por pura ignorancia. Versos incultos pero sinceros, sin rima pero con ganas. Poesía de la basura emocional, de la mentira cotidiana, del sufrimiento pequeño, del sexo mal hecho y de la insatisfacción constante. Ella como espejo, borracha de vulgaridad, nosotras como espectadoras de lo sublime que puede ser lo absurdo. Puaj, la poesía y su aura divina.
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Empiezo por el final, evidentemente que les den. Pero a todo tipo de intransigencia e hipocresía. Yo nunca dejo de pensar en las huellas dactilares (pido disculpas por el enlace) que dejan en muchas pieles infantiles muchas de esas damas y caballeros que nombras en el poema.
En cuanto al poema, me aferro a las señales de amor que contiene, y solo eso veo, y solo eso creo no ha de perecer por su valía.
Abrazos,
Montse.
TXUS UN SALUDO DESDE HUARAZ PERU
ROGER